lunes, 15 de enero de 2007

NADA PUDO HACER PARA FRENAR EL TIEMPO



Sus ojos están vacíos como su alma;
quiere salir y desenterrarse.
Ha empezado a detestar la calma,
pero no hay nadie que lo arrastre.

Su hogar es la sombría noche,
cómplice & pecadora,
que oculta en su escote
recuerdo de hembras seductoras.

No hay deleite para el sin alma,
aquél que gustó como ambrosía
de la esencia de las seis damas,
para perderse en ellas con herejía.

La espalda le han dado,
dejándole sólo el pasado.
Y el no quiere andar pensando
que por fin sólo se ha quedado.

El pálido padre del niño vudú,
contempla triste & sereno
como el tonto desalmado
se ha ahuyentado de su deseo.

Ni siquiera las pequeñas alas
podrán retornar el color a sus ojos.
Pero alguien devolverá su alma robada,
alguien con ojos muy muy hermosos.