martes, 25 de abril de 2006

JIMI HENDRIX POR TARANTINO

Los rumores dicen que Quintin armaría la película con ayuda de Leon, hermano de Jimi, y tendría a su disposición el catálogo completo de música para su film. El largometraje se comenzaría a filmar a fines del corriente año en las ciudades de Seattle, Washington, Nueva York, Toronto y Londres.
De comenzar a realizarse la película, esta sería una más que se suma al boom de los bioptics de los músicos, que tiene como protagonista a diferentes personajes tales como Ray Charles, Johnny Cash, Janis Joplin y Kurt Cobain, por nombrar sólo algunos de los trabajos más recientes.
Dada toda la información anterior, la única cuestión que aún no está esclarecida es quien va a interpretar al temible Dios de la guitarra en la pantalla grande. Las primeras versiones hablan de Lenny Kravitz, aunque desde un punto de vista personal, no creo que pueda lidiar con un papel de la talla de Hendrix. Digo esto sin poner en duda su capacidad como músico y el (aparente, superficial y copia) de su parecido. Mi crítica se centra en la (posible) incapacidad de LK para actuar, dando así, una imagen distorsionada del mítico personaje que era Jimi. Me parece que si quieren conseguir una repercusión similar a la de las películas de Ray Charles y Johnny Cash (ambas con nominaciones a los Oscar), deberían depositar su confianza en algún actor que se digne a estudiar y aprender el oficio de ser Jimi Hendrix arriba y abajo del escenario. No deberían tratar de convertir a un músico en actor, sino a un actor en Jimi Hendrix.
Mi opinión puede sonar un poco dura y prejuiciosa, pero como fan de Hendrix no puedo dejar que se deforme (o inclusive se tergiverse) su mensaje. Ese mensaje que quería dar a través de su música y de sus acciones. Espero que sólo comiencen a rodar la película una vez que un actor haya podido aislar y asimilar la esencia del fenómeno Jimi Hendrix.
Para comprender mejor mi opinión, pido a los nuevos lectores que se remitan al primer posteo, que abre este blog.

Informó B.

domingo, 23 de abril de 2006

EN CAMPAÑA

Pido por favor que todo aquel que crea firmemente que las películas españolas deben traer subtítulos en el mismo idioma, debido a los problemas motrices y pronunciación de esta gente, firme este post en forma de adhesión a una campaña embrionaria que estoy dispuesto a encabezar para erradicar las malas interpretaciones de esas películas del orto.
Desde ya, muchas gracias.
Atte. B

viernes, 21 de abril de 2006

NOTAS

El otro día se llevaron las mancuernas "para sacarles el óxido y pintarlas". No las ví más desde ese vez. El otro día fue hace tres semanas...

martes, 18 de abril de 2006

ODISEA EN LA UNIVERDIDAD III

EL DESPUÉS

Es la etapa que cierra el círculo. La que reinicia la profecía. La etapa que es el arma de doble filo, porque señala la conclusión de un ciclo anterior, pero la gestación para que ese mismo ciclo que acaba de cerrar se comience a gestar nuevamente. Es la etapa donde parece que todo termina, pero que en realidad no hace más que empezar otra vez. Es el pseudofinal. Es cuando todos parecen amigos y agradecen tu voto aunque no los hayas votado. Es en la etapa en donde una extraña tregua reina entre ellos y nosotros, los estudiantes mortales. Una tregua que es disfrutada por ambos. Nosotros porque nos libramos de la presión y cansancio que genera tener que lidiar con ellos durante todo el año. Nos dejamos descansar aunque más no sea por un tiempo. Y ellos porque o bien celebran su victoria, o elaboran nuevas estrategias para volver a comenzar el círculo, una y otra vez. Una y otra vez desde cero.

domingo, 16 de abril de 2006

B DE BUSARDA

Bueno, Pascua ha pasado, y atrás han quedado todos los huevos y las huevadas que se hacen en esos días. Pero claro, todo acto tiene una consecuencia. Nada pasa sin dejar remanentes o enseñanzas.
Imagino que la (gran) mayoría habrá transcurrido la celebración de esta parafernalia religiosa en familia, con los clásicos de siempre: el pariente que come hasta reventar, el que quiere sacarle fotos a todo y a todos, la abuela que te retuerce la mejilla como si furas el hombre elástico, el tío borrachín, y una larga lista de etcéteras. Son las típicas situaciones a las cuales nos exponen las fiestas.
Si bien en todas las celebraciones la presencia de chocolates y demás alimentos nocivos es una constante, en las Pascuas esta clase de elementos se ven incrementados, por una simple razón: la gente tiene la obligación moral de regalarte un huevito de pascuas, como para decir “presente” o “me importas algo más que un carajo” Si sumamos esta clase de actitudes, algunos de nosotros nos encontraremos frente a sumas considerablemente sorprendentes de “huevitos de pascuas”.
En esos cuatros días que van del jueves santo hasta el domingo nos la pasamos navegando en un mar de azúcares, chocolates, confites, moños, conejitos de chocolates, sorpresitas adentro de los huevos, la libertad espiritual de sentirnos habilitados de comer hasta morir porque Jesús se sacrificó por nosotros, sidras, ananas fizzs, champagne, café y algún que otro elemento característico que me haya faltado mencionar.
Los primeros días, los torrentes de chocolate con leche, Rocklets y adornos de azúcar nos sientan bárbaros debido a la autoabstinencia que algunos de nosotros tenemos que hacer durante largos períodos que no queremos ni calcular. Los primeros días todo es alegría, devoción, excesos y gula. Está mal que tengamos gula, porque es uno de los siete pecados capitales, pero para esta altura del acontecimiento, el sentimiento religioso comenzó a quedar relegado a un segundo (seguidísimo) plano y los planes de ir a misa “para agradecer por todo lo que tengo” van quedando atrás y el hambre se apodera de estos pobres espíritus.
Una vez saciado el hambre, nos damos cuenta de que aún faltan un par de días para terminar con todo (pascuas y el chocolate). Es ahí donde la cosa se acompleja. Los hombres seguimos comiendo por inercia, comemos simplemente porque hay. Ese es el preciso instante en donde todo se va a la recontra mierda. Comemos la misma cantidad que los primeros días, pero ha sabiendas de que nuestro hígado y nuestro sistema digestivo no están funcionando de la misma forma. Apenas terminamos de comer una porción monstruosa, las consecuencias parecen ausentes, pero el tiempo nos mostrará nuestro error. La pesadez comienza a hacerse presentes en nuestros párpados, el sueño empieza ha ser nuestro pero enemigo. Para “tratar de bajar el postre” tomamos “una copita de sidra que ayuda a la digestión”. Una copita se hicieron dos copas y media o tres, y el gas de esa bebida de mierda nos va a rajar las putas paredes del estómago, pero no importa, seguimos en nuestra gran misión de devorar todo lo antes posible. De golosos seguimos comiendo, y sentimos como nuestros pulmones se achican para cederle paso a nuestro (cada vez más grande) estómago. La vista se empieza a nublar, nos cuesta respirar, erutamos cada vez con mayor dificultad… y el puto huevo de mierda sigue ahí, en pie.
Ante la posibilidad de una indigestión, abandonamos nuestra misión. El chocolate ha ganado una batalla, pero no la guerra. Con la cabeza baja, nos retiramos pensando en nuestra próxima estrategia, pronta a estrenarse en el siguiente encuentro: “y… si como un poco menos tal vez pueda entrarle más duro”, o cosas por el estilo.
Luego de duras derrotas, y sabrosas victorias, por fin vencemos. Pero las consecuencias son visibles. Alguien con desesperación y egocentrismo diría que tiene una “incipiente pancita”, otros con un sentido mucho más realista de las cosas, nos vemos obligados a decir que nos creció la busarda, esa como la que ostentaba Maradona antes de que casi se muriera. Algunos con la frente en alto ante una victoria avasallante sobre nuestro gran enemigo el chocolate nos sentimos orgullosos de decir que no sabemos con que cara vamos a enfrentar el gimnasio la semana que viene, que tenemos miedo de que, haciendo bicicleta, nuestro corazón (con las arterias tapadas por el azúcar) diga que es “demasiado esfuerzo” y tengamos un infarto. Algunos estamos orgullosos de esta busarda salida de una guerra que ganamos.

jueves, 13 de abril de 2006

ELLA BAILA SOLA

Siempre, desde que tengo memoria, el ritual es el mismo. Cuando ella aparece en el boliche es el momento en donde el tiempo se congela. Es ese pequeño fragmento de un instante, en donde todos los ojos tienen una sola dirección. A partir de ahí, se convierte en objetivo. Se convierte en objetivo para todos, porque en ese pequeño instante creemos en los milagros. A partir de ahí toda la noche es diferente.
Esperamos, esperamos, esperamos para adivinar el preciso momento en donde los planetas se alinearán y ahí, recién ahí, vamos a probar. Todos pensamos que sabemos cuando es ese momento, pero la verdad es que ninguno tiene idea. Lo confundimos con el momento donde nos sentimos con muchas más agallas que de costumbre, y nos lanzamos porque ya no nos importa que va a pasar. Y entonces, cuando recobramos la conciencia estamos en plena pelea. Y nos damos cuenta de que estamos en bolas, pero no nos importa, porque nos sentimos con las bolas más grandes que de costumbre. Pero ahí es donde ella tira toda la confianza y las agallas que te contó tanto juntar durante sólo vos sabés cuanto como si fueran un castillo de naipes mal construido. Poco a poco te vas dando cuenta de que tiene la peor mezcla que puede existir sobre la tierra: ternura, maldad y belleza. Ese cóctel fatal de inocencia, dulzura y malevolencia. Te seduce (inconscientemente) con el simple objetivo de rechazarte, porque lo único que quiere probar es que todavía sirve para mantenerlos en la palma se su mano cuando ella quiera.
A medida que las horas pasa, las medidas se tornan más desesperadas y alocadas, influenciadas por la ingesta de alcohol. Viendo la impotencia del ataque personal, se disponen a atacar en manada, para tratar de amenazar a una especie que es mucho más peligrosa que todos ellos juntos. Los rechazos continúan con sonrisa, miradas esquivas, caminatas escurridizas, y los cadáveres de guerra se amontonan como las hojas en el otoño. Todos van a batallar, algunos con la ilusión de ganar, otros con la utopía de no perder. Pero no importa que es lo que hagas, ella no te va a dejar ganar o no perder. ¿Porqué seguimos exponiéndonos así?, ¿porqué le dejamos ver que es nuestra debilidad apenas cruza el marco de la puerta?. Pero vamos a seguir así hasta que entendamos que no va más, que así no se puede seguir. Cuando entendamos que ella… ella baila sola.

martes, 11 de abril de 2006

ODISEA EN LA UNIVERSIDAD II

EL DURANTE

Eran cerca de las cinco y veinte, cuando comienzo a divisar en el horizonte una movilización inusual frente a la facultad por calle Córdoba. Obviamente, hacia allá me dirigía yo, con todas mis dudas y prejuicios al hombro. A medida que me acercaba, la turba se iba haciendo más clara, y uno podía positivamente identificar los colores de las agrupaciones políticas de la facultad de Derecho.
Apenas crucé calle Moreno, empezaron los acorralamientos y LA pregunta: ¿venís a votar?. Primero, vamos a analizar esto como un peatón más, un transeúnte. Mi reacción sería… correr. Un instinto de supervivencia básico, porque honestamente lo que parecía esa gente eran predadores.
El segundo análisis, lo haremos como un estudiante de Derecho, que no viene psicológicamente preparado con lo que se acaba de encontrar: “Sí”. Cagaste. Te van a seguir hasta el infierno, solo para tener la seguridad de que los vas a votar. Reitero: CAGASTE.
El tercer análisis es mí situación. Ya venir con una respuesta preparada para esa pregunta: “no, me vengo a reempadronar”. Y ahí, a los más novatos, los sacaste del libreto, y te dejan ir. Los (un poco) más experimentados, saben que les estás mintiendo, y de todas formas te encajan el folleto para que te lo lleves a tu casa “para analizar las propuestas”. Ustedes se preguntaran porqué no dije “no, ya voté”… yo también me lo pregunto.
Por más que mi respuesta era siempre la misma fui detenido por casi todos los chicos y chicas con remeras de colores distintivos con inscripciones de partidos políticos, para que “considerara sus propuestas”. Pero eso lo esperaba. Lo que no esperaba era que me dieran un folleto de la nada y me dijeran: “tomá flaco, estas son nuestras propuestas, leélas, creemos que ya sos bastante grande como para decidir solo” y me palmeara la espalada. Lo último que necesitaba era que se pasen de vivos, porque se quiso hacer el superado, y eso no causa. Lo único que pido es… VEDA ELECTORAL!!. Por Satanás, ¿no pueden poner una veda para evitar cualquier trato con esta gente indecente el día de las elecciones?.
Ya mencionado el acoso hacia los sujetos que se encuentran obligados a votar, no hay que olvidar la parte en donde vos entrás a la facultad, y está toda llena de papeles tirados en el suelo (de aquellos impacientes que no llegan ni siquiera a un tacho de basura), y los tachos de basura rebalsados de papeles coloreados, dibujados con esas propuestas que miramos con el mismo estupor que un chico de jardín mira un dibujo de un amigo, son solo letras que no significan nada, porque nuestro cerebro no las registra como palabras, porque no les importa.
Un gran derroche de dinero en papeles, afiches, remeras y demás hierbas hace del día de las elecciones un día de competencia y celebración para los partidos políticos universitarios. Y esa gente que tiene años en la facultad se siente importante por el solo hecho de participar en unas irrelevantes elecciones universitarias, creyendo que pueden cambiar el rumbo de la historia, o que tal vez, puedan forjarse un futuro sólido en política tratando de permanecer en la universidad la mayor cantidad de tiempo posible, aprobando la menor cantidad de materias por años. Me parece absolutamente patético y mediocre que los partidos universitarios no cuenten con una renovación constantes de sus miembros he ideas, porque tardan una eternidad en graduarse.
El durante de las elecciones, mostrará los mismos rostros y las mismas ideas, corroídas por el óxido del tiempo. Pero esto no termina acá, porque está el después de las elecciones. Continuará…

sábado, 8 de abril de 2006

ODISEA EN LA UNIVERSIDAD I

EL PRE

Ellos se encargaban de que el olor de las elecciones se adelantara lo suficiente como para asquearte. De pronto, todos son enemigos de todos, y cada uno de ellos son lo mejor que hay. Las diferencias que no supieron limar durante el año, son objeto de folletos que te acosan en el umbral de tu propia casa. Te tocan el timbre de tu casa, para darte cosas, te llaman por teléfono a tu casa… cualquier coincidencia con un supuesto de acoso, es puta casualidad. La cantidad de papeles, panfletos, folletos y demás parafernalia electoral es abrumadora, exponiendo una contaminación visual que nadie (nadie) tiene derecho a recibir en un lugar a donde va a estudiar.
Sorpresivamente me entero de proyectos que son aprobados, algunos sin mí más mínimo conocimiento y otros, peor aún, sin ni siquiera interesarme, porque benefician a gente de años inferiores, más precisamente de primero… que no votan (!). El único razonamiento que ampararía este tipo de estrategia sería el siguiente: que algún idiota ya en el segundo año de la facultad diga “mirá, eso era lo que yo buscaba el año pasado. Ya está, yo los voto”. En ese caso, esta gente debería prenderse fuego.
Todos los días algunos de estos sujetos pasan durante la clase (no antes, ni tampoco después) y la interrumpe, para que, con una sonrisa socarrona y una simpatía despreciable, te informe: quién es, a que se postula, los proyectos de su partido. Yo creo que, vienen los de rangos más altos (porque siempre son candidatos a presidente, vice-algo o primer secretario de algo) para tratar de demostrar que están cerca de los estudiantes. Basándome en la misma teoría, puedo decir que en una de las listas, los nombres de los postulados aparecen como Porra Medrano, Negro Pinto, Juancha Rodríguez, etc. ¿Qué se supone que debo pensar yo de esto?, ¿qué seriedad se puede esperar?, ¿qué tanta cercanía quieren demostrar?, ¿no se supone que son estudiantes como nosotros?, entonces es probable que los tengamos de compañeros en alguna materia ¿o no?, ¿acaso, el hecho de que los conozcamos por su sobrenombre daría una (falsa) sensación de confianza?, se supone que los vamos a ver, no tiene porqué preocuparse en demostrarnos que de vez en cuando bajan el cielo para estar entre nosotros, los simples estudiantes mortales.
Y por favor, no olvidemos las coloridas remeras con las inscripciones de sus partidos, y los carteles que te ocupan pizarrón, pizarrón que VOS usas para dar clase. Pero lo más decadente de todo esto, es que ese panorama que acabo de describir es solo el pre de las elecciones. Cuando estás transitando el pre, te preguntas: ¿puede ser peor?... Claro que sí. Está el durante. El tan temible durante las elecciones. Continuará...