EL DURANTE
Eran cerca de las cinco y veinte, cuando comienzo a divisar en el horizonte una movilización inusual frente a la facultad por calle Córdoba. Obviamente, hacia allá me dirigía yo, con todas mis dudas y prejuicios al hombro. A medida que me acercaba, la turba se iba haciendo más clara, y uno podía positivamente identificar los colores de las agrupaciones políticas de la facultad de Derecho.
Apenas crucé calle Moreno, empezaron los acorralamientos y LA pregunta: ¿venís a votar?. Primero, vamos a analizar esto como un peatón más, un transeúnte. Mi reacción sería… correr. Un instinto de supervivencia básico, porque honestamente lo que parecía esa gente eran predadores.
El segundo análisis, lo haremos como un estudiante de Derecho, que no viene psicológicamente preparado con lo que se acaba de encontrar: “Sí”. Cagaste. Te van a seguir hasta el infierno, solo para tener la seguridad de que los vas a votar. Reitero: CAGASTE.
El tercer análisis es mí situación. Ya venir con una respuesta preparada para esa pregunta: “no, me vengo a reempadronar”. Y ahí, a los más novatos, los sacaste del libreto, y te dejan ir. Los (un poco) más experimentados, saben que les estás mintiendo, y de todas formas te encajan el folleto para que te lo lleves a tu casa “para analizar las propuestas”. Ustedes se preguntaran porqué no dije “no, ya voté”… yo también me lo pregunto.
Por más que mi respuesta era siempre la misma fui detenido por casi todos los chicos y chicas con remeras de colores distintivos con inscripciones de partidos políticos, para que “considerara sus propuestas”. Pero eso lo esperaba. Lo que no esperaba era que me dieran un folleto de la nada y me dijeran: “tomá flaco, estas son nuestras propuestas, leélas, creemos que ya sos bastante grande como para decidir solo” y me palmeara la espalada. Lo último que necesitaba era que se pasen de vivos, porque se quiso hacer el superado, y eso no causa. Lo único que pido es… VEDA ELECTORAL!!. Por Satanás, ¿no pueden poner una veda para evitar cualquier trato con esta gente indecente el día de las elecciones?.
Ya mencionado el acoso hacia los sujetos que se encuentran obligados a votar, no hay que olvidar la parte en donde vos entrás a la facultad, y está toda llena de papeles tirados en el suelo (de aquellos impacientes que no llegan ni siquiera a un tacho de basura), y los tachos de basura rebalsados de papeles coloreados, dibujados con esas propuestas que miramos con el mismo estupor que un chico de jardín mira un dibujo de un amigo, son solo letras que no significan nada, porque nuestro cerebro no las registra como palabras, porque no les importa.
Un gran derroche de dinero en papeles, afiches, remeras y demás hierbas hace del día de las elecciones un día de competencia y celebración para los partidos políticos universitarios. Y esa gente que tiene años en la facultad se siente importante por el solo hecho de participar en unas irrelevantes elecciones universitarias, creyendo que pueden cambiar el rumbo de la historia, o que tal vez, puedan forjarse un futuro sólido en política tratando de permanecer en la universidad la mayor cantidad de tiempo posible, aprobando la menor cantidad de materias por años. Me parece absolutamente patético y mediocre que los partidos universitarios no cuenten con una renovación constantes de sus miembros he ideas, porque tardan una eternidad en graduarse.
El durante de las elecciones, mostrará los mismos rostros y las mismas ideas, corroídas por el óxido del tiempo. Pero esto no termina acá, porque está el después de las elecciones. Continuará…
