no one leaves until the night is done...
El otro día me subí a un taxi. Apenas me subo, empieza una música en la radio conocida (una versión bastante mala por cierto): First I was afraid, was petrified...
De repente me doy cuenta que el tachero silba la canción, silba el ritmo. Me empiezo a dar cuenta de que se la sabe toda. Me empiezo a asustar, y trato de hablar para ver si por lo menos está en este planeta (no es que suela hablar con los tacheros yo):
B: noche fría, eh?
T: ... (sigue silbando...)
Okey. Tengo miedo. Me está llevando un tachero que silba I will survive.
Me achico en el plástico del asiento del 504, y espero en silencio la llegada a mi destino (cualquiera sea, a esa altura de la noche).
Llegamos. Me bajo, y el tachero empieza a silbar la otra canción que suena en la radio: los caminos de la vida, no son lo que yo esperaba, no son lo que yo creía, no son lo que imaginaba...
Me bajé, y mi corazón empezó a latir más fuerte, a ritmo normal. Llegué.
