"Ay, mami, te la doy hasta que se me desintegre", "Te pongo una manzana en la boca y te chupo la concha hasta que salga sidra" o el típico chiflido que indica belleza. Esas son algunas de las frases o acciones que usé como introducción para este artículo. Reconozco que son un poco fuertes, pero vamos... a ver las chicas, alguna vez habrán recibido algún comentario de estos, o conocerán a alguien que los recibió. E insisto, si bien son fuertes, hay otros más fuertes, mucho menos poéticos y demasiado directos como "te chupo la concha cinco días seguidos", o similares, así que no se me quejen por mi forma de romper el hielo.
Por el boom de construcción acá en Rosario, la situación es casi cotidiana. Se deben estar construyendo, promedio, dos edificios por cuadra, lo cual implica que en cada uno de ellos están trabajando una serie de obreros que por lo general supera el número de diez. Ya el obrero de por sí es un tipo de persona que carece de sutileza por diferentes motivos que no vamos a analizar, pero como todo hombre, cuando está en el grupo de amigos con amigotes igual de animalitos que él, tiende a potenciarse y sacar lo peor de sí mismo. Esto agrava la situación que es de por sí bastante desagradable para las pobres e inocentes niñas que, por lo general, son víctimas de esta clase de guasadas universales.
Con los típicos centímetros de raya del orto fuera del pantalón, un traje marrón claro, un casco amarillo y otros elementos característicos, los obreros son reconocidos a distancia. Las niñas, así como los conocen, les temen. Saben que hay una graaan posibilidad de que cuando pasen por al lado de la construcción los muchanchos no puedan contener su ebullición y griten cosas como "te parto el orto en gajos como una mandarina, mami" (ese "mami" de cierre aunque ellos lo pongan para dar un toque de ternura queda bieeen groncho mal). Eso cuando están trabajando, porque en la hora del almuerzo la cosa empeora dado que son cinco o seis juntitos comiendo uno de milanga y mirando a las minitas que pasan por la lleca, ¿me explico?. Escuchar animaladas ya no es lindo, mucho menos en estéreo. O que uno le manifieste su apoyo a quien lanzó la atrocidad con una risa fuerte entre mordiscos al glorioso sandwich.
A veces no dicen nada, nadie sabe bien porqué, pero uno los observa y ve como su cuello se gira cual buho para ver pasar a alguna mina o esas que son lisa y llanamente gatos de la calle negra. Es una coreografía en donde todos giran al compaz del repiqueteo de las caderas de la señorita en cuestión. Es impresionante la coordinación que pueden tener cuando tienen ganas.
Por otro lado tenemos a las mujeres que reciben las adulaciones proletarias. Si bien se jactan diciendo que son unos completos hijos de puta desubicados y malhablados, me parece a mí que llegado el caso en que un ejemplar del sexo femenino pase por una obra en construcción con obreros en pleno trabajo y no reciba comentario alguno, se va a preocupar. Porque si bien dicen que no es de su agrado, bien feas se sentirían si llegado el caso no son aduladas proletariamente. Esto hace que las mayoría de las mujeres que pasan por esta situación replanteen su vida.
Para conluir quiero avisarle a la chicas que hay un "proletario" en cada uno de los muchachos del mundo. Siempre hay una porción (aunque sea mínima) de personalidad que responde al animal obrero y bestial. En algunos está la gran fiera enjaulada, en otros directamente está suelta; por eso niñas quiero advertirles que no se asusten ante los comentarios de este tipo y traten de domar a la fiera en vez de exaltarla para evitar que el lado oscuro nos devore. Hasta la próxima.
Nota: después de terminar de redactar este humilde artículo, en una charla de salida de facultad con Ingrid (mi amorr y mi novia =D), Amparo y Ma. Victoria surgieron otros piropos y otros puntos de vista. No voy a decir quien me dijo el piropo "mira esa zanja y yo sin botas", ni a quien le son de agrado estos porque sería poco ético de mi parte.
Ya que estoy les dejo un saludo a Ma. Victoria y a Amparo y un beso muy grande a Ingrid =)
Ahora sí, me fui. Chau.
Ya que estoy les dejo un saludo a Ma. Victoria y a Amparo y un beso muy grande a Ingrid =)
Ahora sí, me fui. Chau.
