lunes, 26 de marzo de 2007

LEYENDO HACIA ATRÁS

Casi sin quererlo, y poniendo a mi emergente enfermedad como excusa, me puse a releer material que había escrito yo mismo en este blog. Miré los archivos de 2004 y 2005, porque siento al 2006 como un año todavía cercano por más que no lo sea.
Es raro y medio escalofriánte tal vez, ver como evolucionó mi escritura hasta transformarse en *algo*, ver como pasé de los posts informativos y casi robados (a veces *lisa y llanamente robados*) a reflexiones cargadas de emociones y frases que merecen un recuerdo. No es de agrandado soberbio hijo de puta, pero hay grandes frases en algunos posts, que bien merecen ser inmortalizadas en la memoria del imaginario popular de la blogosfera.
No sólo mi modo de escribir cambió y evolucionó, sino también mi ortografía, porque encontré algunos errores absolutamente imperdonables por ahí, como por ejemplo: deBastado, maLLoría, etc. Algunos los corregí, otros me daba terrible japa, así que queadrán así y serán mudos testigos de una época pasada.
También me di cuenta de que muchos posts míos (mayoritariamente en sus títulos) hacen referencia —directa o indirectamente— a la múscia, por lo que soy un tipo poco creativo para poner títulos. Eso no es bueno, porque se supone que el título atrapa al lector imprevisto: alguien que leyó ese título en otro lado, ya sea una noticia, una canción, o una frase popular, no va a prestar la misma atención a una frase que es novedosa e ingeniosa a la vez. Tengo que mejorar en esa parte.
Noté además, que hay algunas opiniones que debería actualizar, o tal vez no, y dejarlas así como están, para que encuadren la primera impresión de un adolescente ante diferentes sucesos. Tal vez tenga que escribir sobre ciertas cosas, o tal vez no. Tal vez debería continuar el blog para siempre... o tal vez no.
Ahora me dieron ganitas de completar un par de cosas que tengo dando vueltas por la computadora y publicar sin asco, porque total basurafreak ya tiene de todo, y un poco más de nada no le hace mucho.
Nostalgia de mierda, mirá lo que me hace hacer: revisar las cosas que yo mismo escribo para después emocionarme con ellas. Que MARICÓN. En fin y a la larga, quiero creer —para no sentirme tan solo— que todos tenemos nuestro costadito emocional. Yo sé que lo tengo y se que Ella lo conoce =D
Me fui, hasta el próximo post.