miércoles, 16 de agosto de 2006

EL PROFESOR CHAPATÍN: ANEXO I

ANEXO I
EL DÍA DEL FINAL
Su reloj seguía atrasado. El examen era a las 9 de la mañana de un sábado, y llegó como a las nueve y media (no puedo precisar con exactitud).
Lo veo a lo lejos, me meto al salón. Tomo posición. Entra. Lo miro… chan!. Vestuario: el infaltable suéter rojo, seguido de unos pantalones de corderoy marrón desteñido (por los años y por los lavados aparentemente), medias sport blancas, y zapatillas Adidas de los años ochenta. Sí, esas que traen todos ornamentos de plásticos por todos lados, que quieren parecer sofisticadas (en esa época) y que ya nadie usa. Esas.
Digerido el tema de la vestimenta, empezó la odisea de acomodar los bancos, cosa que le llevó como 20 minutos, porque no había forma de que entraramos todos como él quería, hasta que mandó a una fila a otro salón. Sobre que ya íbamos bien con el horario… Bueno, no importa. Zafa, me dije. Pero faltaba lo peor. El examen.
“Bueno chicos, el examen son dos partes…”. ¿Eh? Nosotros habíamos estudiado para un multiple choice (así dijo que sería la metodología de examen el mismísimo profesor), pero ¿por qué dos parte de multiple choice?, pensé ingenuo. Cuando vi todos los espacios en blancos para completar de la primera parte, entendí que nos garchó. Finalmente se había dado el gusto, después de que nosotros lo ignoráramos durante cuatro meses enteros.
Cuando leí las preguntas de desarrollo de la segunda parte (porque de repente había preguntas de desarrollo) me tuve que juntar la mandíbula del suelo. Comunismo, fruta, Lenin, vocabulario que suene inteligente… mezclo, palo y a la bolsa. Todavía no se como salí de esa. Flor de cóctel le arrimé en esas respuestas.
¿Los resultados?. El 3 de julio, cuando todas las otras comisiones los tenían a más tardar en 30 de junio. Tomate tu tiempo, no hay drama. Manejálo.