En el día de ayer, un compañero me ha hecho una revelación. Era una charla insignificante, como todas las charlas pre-clase, y como éramos todos hombres (para variar) terminamos hablando de mujeres (también para variar). Entonces, como siempre lo veo con dos locas y van juntos por toda la facultad le pregunto: “¿qué onda con C y M?”, con la intención de ver si podía llegar a exceder la amistad la relación. Muy suelto de cuerpo y con cara de resignación me contesta: “amigo gay”.
Creo que está de más poner la cantidad de carcajadas que le siguieron a esa simple afirmación. Lo patético de la situación, es que todos entendimos la especie de amigo a la que se refería, porque todos (sin excepción) pasamos por esa posición.
Explicado como surge el tema del post que hoy me compete, paso a las reflexiones (poco) usuales de mi cabeza, porque resulta obvio decir que mi cerebro analizó el concepto a más no poder (aunque ahora creo no recordar TODO lo que pensé, pero no importa, voy a tratar de reproducirlo fielmente).Veamos.
La calificación "amigo gay" hacer referencia a como te considera ella (porque esto es con la amistad entre el hombre y la mujer, ese sería el tema subyacente de fondo en esta cortina de humo), no como es uno. Ella te ve como el pibe que nunca va a tratar de ir más allá, que nunca la va a encarar. Entonces, ella (como en aquel mail-cadena que me llegó hace mucho tiempo y que aún hoy recuerdo con fascinación debido a lo tragicómico del análisis de una situación real) confía plenamente en vos, te abraza, te besa, te da un… exceso de confianza en resumen. Es peligroso tratar de descifrar ese tipo de actitudes. Se corre el riesgo de confundirlo con un tímido (y hasta megalómano) “yo le gusto”.
Pero por otro lado, puede que sea así. Entonces, si vos no actuas ante situaciones obvias de levante, posiblemente te considere gay. ¿Qué quiero decir con “situación obvia de levante”?: una situación íntima (no en ese sentido) en donde si estuvieras con cualquier otra mina, te tirás. Es algo bastante subjetivo, pero asumo que todos me entienden.
Ahí está el dilema. En cómo interpretar ese “exceso de confianza”, porque si se llega a malinterpretar es un problema. Si te mandás y te comés la pared de frente, ella va a pensar que sos un degenerado/interesado (con todas las variantes que eso pueda conllevar) y se va a ir la amistad a la mierda; si ella quería que te mandaras pero no para comer pared y vos ves pasar las oportunidades, va a pensar que… son amigos. ¿Ven el quid del asunto?.
Ser calificado de "amigo gay" es un arma de doble filo: por un lado te da acceso a mucha información que te facilita las cosas (léase posible intento de levante), pero por otro crea un sinuoso vínculo del cual tal vez nunca nos podamos librar (al poner en balanza su amistad).
Tampoco quiero dejar de lado otro de los problemas que el "exceso de confianza" trae aparejado, y es (ojo con esta) la posibilidad de enamorarte. Y acá agarrate… Satanás, ten piedad. El marote que te engendra la mezcla amigo-gay-enamorado debe ser cuasi fulminante. A mi entender, es un tópico que merece un tratamiento aparte, por lo que sólo lo menciono como posible daño colateral de la bomba del exceso de confianza.
Con estas palabras no planeo dar una solución a nada, por la sencilla razón de que si la tuviera (tal vez) ya la habría aplicado y hubiera comentado si funcionó. Mi única intención en estas líneas es exponer un problema, una situación para que se reflexione acerca de ella. Inclusive me atrevería a decir que son las chicas más que los chicos las que tienen que reflexionar… pero es sólo una opinión. Nada personal.
