Hoy, 06/06/06, un satanic motherfucker como yo, se disponía a escribir alguna tonta nota media psicópata presagiando el fin del mundo, y augurándoles a todos una muerte sin sufrimiento y vida eterna en el infierno. Para cumplir mi cometido, entré a Internet a ver que onda con las notas de este tipo. Para mi sorpresa me encontré con algo mucho más satánico: Billy Preston murió. Wow. ¿Qué?. Sí, si. Wow.
Ante tal hecho, uno no sabe como carajo reaccionar. ¿Yo iba a escribir una nota sobre las profecías de Satán y me entero que Billy Preston soltó su último respiro hoy?. Too much. Ahora me encuentro homenajeando a uno de los mejores tecladistas que he escuchado a lo largo de mi vida. No sólo porque tiene una técnica impecable, sino porque toca el instrumento que siempre me hubiera gustado aprender a tocar: el órgano Hammond. Ese órgano de sonido único y sostenido que sólo algunos pocos elegidos pueden hacer hablar, gritar, llorar, sentir. Billy podía… y cómo. Me acuerdo que cuando compramos con mi viejo el DVD de Eric Clapton “One more car, one more ride”, vimos los músicos que tocaban antes de sentarnos a apreciarlo.
- “(…) Billy Preston es el tecladista”, me dice mi viejo.
- “Ah… ¿y quién es?”, pregunto ignorante como siempre.
- “Fue tecladista de los Rolling y los Beatles… un monstruo”.
- “Debe ser… mucha gente grossa”, fuckin’ ignorante, no sabía ni como sonaba el tipo.
Nos sentamos a ver el DVD, y hubo una canción que me impactó muchísimo, pero mal: “Bell Bottom Blues” y no sólo me gustó lo acústico de la canción que me atrajo de inmediato (tengo devoción por las baladas acústicas bien hechas), sino que sonaba un Hammond de fondo tocado como nunca había escuchado. Creaba EL ambiente para la canción. No había solos de teclado, pero el Hammond estaba ahí, lo podías sentir llorar (es una canción que habla de desamores y depresiones). Fue en ese momento que dije: “yo quiero tocar como ESE tipo”. Hay tuve mi estigma por un teclado (con efecto de Hammond, que no todos lo traen) en casa. Y hoy me entero que murió.
Fue apodado (como tantos otros artistas) el “quinto beatle” por sus colaboraciones recurrentes con los muchachos de Liverpool, pero me parece que para que traten de hacerse una imagen de lo grande que era (sin haberlo escuchado), les dejo una frase de Ray Charles que leí cuando me puse a investigar del tipo, y que releí hoy en una nota: “desde que tengo a Billy Preston en mi banda, he dejado de tocar el órgano”.
Hoy hay fiesta en el cielo. Descansa en paz Billy, te lo ganaste.

