sábado, 27 de agosto de 2005

Steve Ray Vaughan (1954 - 1990)

The sky is cryin'....can’t you see the tears roll down the street


Un día como hoy, pero de 1990, moría un gran gutarrista de blues en un terrible accidente aéreo. Si, estoy hablando de Steve Ray Vaughan.
Como siempre digo, a la hora de los homenajes, no voy a desperdiciar innecesarias palabras en relatar una biografía, carente de todo significado emotivo, que es el fin de cualquier homenaje.
SRV era un tipo que sentía el blues, era de esos tipos que se tenían que dedicar a eso, porque no podían hacer otra cosa, y si lo hacían se irían muriendo como una flor que se marchita en el invierno. El corazón de SRV, latía en doce compaces, con saltos de blues. El tipo llevaba ese ritmo en la sangre.
Texano de nacimento, fue influenciado por los grandes del blues: Muddy Waters, Buddy Guy y un largo etcétera, pero según sus propias palabras, su mayor influencia fue su hermano mayor: Jimmy Vaughan.
SRV puede considerarse el único sucesor de una línea de música innovadora, que se abrió con Jimi Hendrix. Es más, Steve, fue el único tipo que pudo hacer un cover (dos para ser más precisos) de canciones de Hendrix, y sonar original. Pudo hacer lo que Jimi hizo con los temas de Dylan: hacerlos suyos. Esto es evidentemente apreciado en las versiones de Voodoo Chile y Little Wing (haciendo de esta útlima una versión instrumental de cinco minutos) hechas por SRV.
Tuvo problemas con el alcohol, como buen renegado-rockero-duro que era.
Pero alguien siempre estuvo a su lado, alguien simpre lo apoyó en los malos momentos, alguien siempre lo escuchaba en los momentos tristes, alguien nunca lo juzgó, alguien con quien él podía ser solo Steve, alguien que nunca le reprochó nada, alguien inseparable: su incondicional Fender Stratocaster. Su aliada y amiga en los momentos más difíciles y más alegres de su carrera y de sus años jóvenes. Aquella que hacía hablar, gritar, llorar durante sus conciertos; aquella que canalizaba sus emociones en bellas notas que silenciaban el dolor del alma de Steve.
Su carrera duró poco, murió con apenas 35 años. Una desgracia. A veces, esta clase de hechos, me lleva a pensar que Dios es egoísta y nos saca a los mejores talentos: Hendrix, Lennon, Joplin, Bonham, Moon, Burton solo por nombrar algunos.
No me queda más que despedirme y levantar la mirada hacia el cielo y brindar por la pérdida de un gran talento, que enseño a la música que cuando se siente lo que se toca, las canciones se convierten en parte del alma.