El puto año de mierda se termina (finalmente, y cuanto antes por favor). Entonces empieza siempre lo mismo que pasa todos los finales de años: balances, programación con "lo mejor de...", programas pedorros de verano y vacaciones, destinos típicamente turísiticos, inflación de precios de cualquier cosa (de regalos suferfluos hasta el pan), pan dulce, sidra, turrón, sidra, champagne, cervecita, un poco más de sidra, brindis, reuniones familiares (la mayoría un ensayo de farsa, ni siquiera una farsa en serio), deseo de felicidades de gente que se detesta mutuamente, invitaciones mentirosas, test de alcoholemia, sidra, quemados por pirotecnia, gente que se saca el ojo con el corcho, perros que ladran por la pirotecnia, copas chocando constantemente, fiesta, descontrol, planes para el año que viene (que nunca se cumplen), deseos de que el año que viene sea mejor (manotazo de ahogado de último momento, cunado se tuvo un año de esos bien de mierda), luces en los arbolitos de las plazas, arbolitos en nuestras casas (esas casas que solo son católicas un par de veces al año), consumismo en estado puro y alterado, corridas en los shoppings porque la gente compra "el día antes de navidad" el regalo, matanzas por un descuento, redes de comunicación saturadas (por lo que nada llega, ni mensajes ni llamadas), sidra, almendras, nueces, helado, aire acondicionado, amores recuerdos, engaños, esperas, cuenta regresiva, reclamo por bolsones de comida navideña, todo de verde, rojo & dorado o azul & plateado, propagandas del verano, calor, mosquitos, sudor, cansancio, resignaciones, cambios, pagos de deudas, refelexiones absurdas... y todo lo demás que todos sabemos que pasa. No me voy a gastar en poner todo de todo. Pero como fin de año es un cliché, todos los clichés que trae aparejados son inevitalbles, porque los años siempre terminan.
En todo año hay hechos buenos y malos, pero no importa reverlos a fin de año... simplemente hay que disfrutar los buenos lo más posible y dejar que los malos pasen lo más rápido que puedan, porque al final todo termina.
Levantemos la copa rota y brindemos por lo que fue, es y será. Tomemos un sorbo y disfrutemos el momento. Feliz año.
En todo año hay hechos buenos y malos, pero no importa reverlos a fin de año... simplemente hay que disfrutar los buenos lo más posible y dejar que los malos pasen lo más rápido que puedan, porque al final todo termina.
Levantemos la copa rota y brindemos por lo que fue, es y será. Tomemos un sorbo y disfrutemos el momento. Feliz año.
