sábado, 25 de marzo de 2006

BREVE DESCRIPCIÓN DE UN PUEBLO FANTASMA

Cuatro de la tarde. Después de leer una nota de la película de Truman Capote, una sensación de pesadumbre recorre su cuerpo, y decide levantarse de la silla, e ir hasta la puerta de la entrada. Sale. El día está gris, el cielo se cubrió de nubes de un grueso calibre en el horizonte y un gris que se va degradando detrás de mi cabeza. Las almas que habitan estas tierras prefirieron el exilio el día de hoy, en las calles no se escuchan autos, el único sonido verdaderamente oíble y perturbador es el silbido del viento. Sus ojos recorren un ángulo de cientochenta grados de izquierda a derecha, y la desolación lo deja perplejo. De pronto el fluir del viento se hace más intenso y las hojas otoñales se empiezan a desprender de los árboles, para rodar, arropadas por un viento circular que recuerda al lejano oeste. La polvareda de tierra es dantesca, y las almas siguen sin aparecer. Él vuelve a mirar a su alrededor y la soledad sigue siendo su única compañera, el cielo gris se alza encima de su cabeza, y un negro azabache asoma por el horizonte trayendo tormenta. Las hojas no dejan de rodar y la tierra sigue bailando al ritmo que le impone el viento. De pronto, el viento para, y solo se escucha el débil y prolongado silbido del principio. Nuevamente todo vuelve a la calma, pero la desolación aún sigue. Mira a su alrededor, mira al cielo, entra y cierra la puerta porque se avecina una tormenta y las noches de lluvia y son las mejores para leer a la luz de algún velador y foguear la imaginación.