viernes, 23 de diciembre de 2005

Cel. Inc.

"I just wanna walk right out of this world, 'cause everybody has the poison heart"


En los albores de los últimos meses, y como desesperada e inhumana estrategia de marketing, han aparecido enfrente del "centro de operaciones" de Persnonal (Córdoba y Sarmiento) unas señoritas con un vestido (generosamente) escotado y ajustado, con el toque de gracia de un gorrito navideño (haciendo alusión al evento social próximo a acontecer) acompañadas de tres hombres disfrazados de celulares. Si, de celulares. Siendo objetivo, y llevando a cabo un análisis frío de la situación, podríamos decir que el hecho de estar cubierto con una caja de cartón recubierta de una tela, simulando ser un celular (alegre, para colmo) a las 13.00 hs. en el centro de la ciudad de Rosario, con puro concreto debajo de sus pies, es por lo menos sacrificado.No conforme aún con este análisis, lo llevé más lejos, y debido a las reiteradas veces que paso por el habitad mencionada de estos "celulares vivientes", me propuse ser más observador en lo que respecta a sus comportamientos (y a sus compañias, por supuesto).Fueron aproximadamente dos semanas de observaciones rápidas, para no despertar sospechas. Aún con una rapidez pocas veces antes vista, el contenido de estas es bastante fructífero.En una evolución de estos especímenes, podemos notar que al principio, cumplian su cometido, y su alegría era transmitida a los niños con eufóricos saludos y bailes en el medio de peatonal Córdoba. La temperatura aproximada de estos días llegó a asender a los 25 grados.Después de un tiempo en la profesión de "celular viviente", y con la temperatura subiendo abruptamente, los celulares comenzaron a desvirtuar su cometido, ampliando el rango de saludo eufórico a hijos y madres (si eran sin compañia de esposos, mejor). En algunas ocasiones los he llegado a ver "persiguiendo" a (hermosas) mujeres acompañadas de sus hijos, realizando un pseudo-saludo... PATÉTICO. Las temperaturas de esta etapa se llegaron a registrar entre los 30 y 32 grados.En la última etapa, el objetivo practicamente fue reemplazado por el de saludar a las madres sin marido o a las chicas-yeguas-impresionantes bajo la excusa (creo yo) de que son "potenciales clientes" para la compra de celulares. Mi hipótesis se fundamente en el simple hecho de que a las adolescente-yeguas-impresionantes no les causa que un celular las salude por el medio del centro, aparte, he visto celulares vivientes bastantes selectivos en lo que a sus saludados respecta. Temperaturas de esta etapa: 35 grados y contando.Se hace evidente una alteración de las funciones sicosomáticas de los habitantes de estas cavernas de cartón. Casi con ojo clínico, pude observar en la útlima etapa, donde la sensación térmica dentro de aquellas carcazas puede haber rozado las temperaturas solares, que dentro de la caja se encontraban en cuero. Sorprendido ante tal descubrimiento, miro hacia sus pies para ver que llevaban puesto: para mi sorpresa tenían pantalones de vestir y zapatos.Para cerrar el post, y también como conclusión del informe, voy a relatar un episodio ocurrido en compañia de Peyrano cuando pasabamos por el habitad de aquellas especies, y mirabamos su comportamiento:

BbG: mirá... pobre tipo, con el calor que hace vestido así...

P: sí...

(hasta dos metros y medio después de que los pasaramos, no dijimos nada, hasta que...)

P: Dejála. Dale, dejála, dejá la secundaria y vas a terminar así...

(Risas)


Por BbG