domingo, 26 de diciembre de 2004

Run, pitch, run...


Casi, casi he transformado este rincón en un rincón de adoración a ídolos perdidos, muertos e inexistentes. Pero es mi naturaleza rendir homenaje a personas -o personajes en su defecto- que me marcaron en el transcurso de mi vida.
El homenaje de hoy va dedicado a uno de los psicópatas asesinos más despiadado y locos de la historia, pero con una inteligencia envidiable. El conocidisimo asesino que horrarizó a las calles de Londres y se hacía llamar a sí mismo Jack, el destripador. Durante años la policía trató de identificar al hacedor de tan abominables crímenes, pero nada.Lo único seguro era que sus víctimas eran siempre prostitutas, y que no moría de una forma agradable, a algunas le disecó órganos o pintó el cuarto con su sangre. Es ese mismo silencio de la policía el que dio lugar a mitos, especulaciones, teorías e hipótesis de distinta índole.
Ese fue mi pequeño homenaje para quien hizo del crimen un arte, desplegando toda su astucia para saciar su sed psicópata de sangre. Una muestra de una inteligencia superior, realmente superior...